Princesa Restante – Tomo I – Epílogo

Traducido por Kavaalin

Editado por Sakuya


— ¡No dejes que nadie entre a mi habitación! ¡Me siento mal con esta nariz romadizada, garganta dolorida y voz áspera! ¡Acusaré de traición a cualquiera que se atreva a entrar aquí!

—…Es lo que mi amo ha dicho, así que por favor retírense por ahora.

Friedhelm y Guido querían visitar a su hermana menor enferma, pero esta ni siquiera les permitió entrar. Duke le dijo a Leti que al menos los dejara verla, pero esta estaba indignada por eso; insistiendo en que las mujeres tenían sus propias circunstancias que debían ser respetadas.

—Qué mala suerte. El ser la única que se resfrió a pesar de que los cuatro se empaparon en la lluvia. —Dijo Guido, sin dejar claro si estaba siendo compasivo o sarcástico.

—Pero al final no pudimos saber quién era el atacante. La Orden ya realizó una búsqueda exhaustiva pero no encontró nada, ¿verdad? Si solo hubiera visto su rostro… —Friedhelm fue una de las víctimas, pero inmediatamente perdió el conocimiento después de ser golpeado por el atacante y afortunadamente, no resultó herido.

—Si tan sólo hubiéramos tenido luz de luna en lugar de lluvia, podría haber visto su rostro claramente. De todos modos, parece que Astrid lo hirió fatalmente, así que esperemos que se encuentre moribundo en algún lugar. —Dijo Duke, la otra víctima. Aunque él, por otro lado, sabía quién era el atacante, sólo que fingía que no.

El testimonio de Leti sobre el incidente era la principal fuente de información para la investigación y este distaba bastante de la realidad. Su testimonio iba así:

Fue Duke el que había notado primero al atacante, pero él, al igual que Friedhelm, fue noqueado. Finalmente el agresor fue herido mortalmente por Astrid pero este aun así se las arregló para escapar y actualmente se encuentra prófugo.

Cuando Duke recuperó el conocimiento, Leti lo persuadió para que dijera que Astrid había alejado al bandido y que él no había podido verle la cara debido a la oscuridad. Duke miró a Leti, comunicándole con la mirada que esta tendría que explicarse más tarde y siguió los deseos de su ama, pretendiendo desde entonces que no había visto el rostro del atacante.

 

♦ ♦ ♦

 

Cuando los dos príncipes se dieron por vencidos y se despidieron. —Adelante, quédate así para siempre. —Duke llamó a la puerta de Leti para informarle que sus hermanos se habían ido.

—Ya se fueron a casa. ¿Estuvo realmente bien eso?

—Sí

La voz desde el otro lado de la puerta era un poco áspera. Duke transmitió sus deseos de “mejórate pronto” y luego se alejó de la puerta de Leti.

Justo cuando Duke se apartó, Leonhardt, el hermano completo de Leti, entró con un libro y un gran paquete en sus manos.

— ¡Hey, hey, hey, hermana! Te he traído el libro que compila las teorías post mortem del Rey Alexander; Porque sé que no querrías leer literatura compleja, incluso si tienes tiempo, debido a tu resfriado.

Leti se puso su bata, se paró, tomó el libro de Leonhardt y lo examinó. Este entonces colocó el paquete en el velador.

—No recuerdo haberte pedido que me trajeras este estúpido libro.

—Me costó mucho investigar sobre ese libro, ¿sabes? Ya ves, la mayor parte del tiempo, la búsqueda de documentos históricos es un esfuerzo infructuoso. Si no eres masoquista por naturaleza, no vas a sobrevivir siendo un historiador.

—No me importan tus tendencias masoquistas. —replicó Leti, pero a su hermano no le importó para nada y continuó con su historia.

—La teoría post mortem más ridícula en realidad tiene pruebas, ¿sabes? Todas las coincidencias aleatorias están conectadas, aunque el argumento en sí todavía es débil. Entonces aquí va: Tres días después de la ejecución del rey Alexander, había información sobre un hombre rubio de ojos azules que abordaba un barco que se dirigía al sur. Ahora, recuerdas que según los registros históricos, un fiel caballero del Rey León sacó su cuerpo fuera del reino durante tres días, ¿no?

— ¿Entonces estás diciendo que el hombre rubio y de ojos azules que abordaba la nave era él, ya que los tiempos y sus características coincidían? ¿Y luego?

—Y luego, un año después de eso, —continuó Leonhardt —llegó la historia de un pirata de Occidente atacando los mares del sur. Ves que la tez blanca de los occidentales se destaca entre la piel bronceada de los sureños, así es como identificaron al pirata. Entonces, la conexión es que se dice que este pirata es el hombre rubio que estaba en el barco y que, a su vez, se pensó que era el rey Alexander. En otras palabras, se cree que este pirata es el rey Alexander.

—Bastante forzado, ¿no crees? —Leti entendía el punto, pero no estaba convencida en absoluto.

—La historia no termina ahí. Unos años más tarde, un occidental con pelo rubio y ojos azules fue adoptado y hecho rey a través de un matrimonio con una princesa perteneciente a un reino junto al mar.

—Otra conexión forzada. Entonces para resumir, el hombre rubio que estaba en el barco al sur era el rey Alexander. Quien se convirtió en pirata y conquistó los mares del sur, se casó con una princesa de allá y en el proceso se convirtió en el monarca de ese reino.

Era tan absurdo e increíble, pero eso era exactamente lo que le daba ánimos a Leti.

—Me pregunto si podríamos encontrar un retrato del rey adoptado.

—Pensé que dirías eso, así que traje esto conmigo. —Leonhardt recogió el paquete del velador y se lo mostró a Leti. —Un artista descendiente de la familia real dejó un retrato del rey y este se incluyó en el inventario de arte del rey Karlheinz. Pero irónicamente, esta pintura es la que echa por tierra toda la teoría. El hombre aquí no se parece en nada al rey Alexander si se lo compara con su retrato en la Galería de los Reyes. Jajajaja.

El retrato del Rey León Alexander exhibido en la Galería de los Reyes fue muy exagerado y dramatizado para que pareciera un hombre malvado y eso, según Friedhelm, era suficiente para justificar el título del Rey Homicida. Pero Leti sabía que dicho retrato no se parecía en nada al verdadero Alexander, ya que ella se había encontrado con el verdadero Rey León en la Habitación del Rey Caballero. Sin embargo, el retrato del rey adoptado era…

—…No, luce como él.

El retrato del joven reflejaba el rostro maduro y aun así infantil y altivo de Alexander. Era una mejor representación del Rey León que el de la Galería.

—Oh… Ya veo. —dijo Leonhardt.

Karlheinz probablemente llegó a la misma conclusión que Leti. Él podría haber estudiado el libro, encontrado el retrato y pensado que se parecía a Alexander. Así que incluyó el libro absurdo y el retrato en el inventario Real, pensando que la teoría era probable que fuera cierta.

—Gracias. Con esto basta. Descansaré por ahora. —le agradeció Leti.

Leonhardt vio que su hermana estaba satisfecha y la dejó descansar. Leti cerró los ojos después de que oyó que se cerraba la puerta y esperaba encontrarse en sus sueños con el rey convertido en pirata y convertido en rey otra vez. Pero tan pronto como cerró los ojos, sintió que el viento soplaba dentro de su habitación supuestamente cerrada.

—Sabes, deberías pedirle a Duke que te enseñe sobre la etiqueta adecuada acerca de las mujeres. —Leti despertó y presionó las sienes de su palpitante cabeza. No estaba segura de sí su dolor de cabeza era debido a la fiebre o al nuevo visitante.

— ¡Su Alteza! Lo que hice anoche fue inexcusable. —suplicó Astrid, inclinando su cabeza profundamente ante Leti.

—Lo que es inexcusable es lo que acabas de hacer ahora. Entrar a la habitación de una mujer enferma sin permiso y por la ventana, lo que es inaudito.

Regañar a los más jóvenes no era parte de los pasatiempos de Leti, pero tenía que enseñarle modales a Astrid.

—De todos modos, dejando eso de lado, fue una suerte que Duke fuera el único que te vio anoche. Ya lo he advertido así que no hay necesidad de que te preocupes.

—Pero empuñar una espada contra un miembro de la familia real significa rebelarse contra el reino. Debería ser condenado a muerte…

—Pero no te veo en falta. Sigues siendo joven. Es mejor morir después de haber servido al reino con todo lo que tienes. Acabas de comenzar y aún te falta mucho que dar, ¿no?

— ¡Sí!

Astrid sonrió feliz en respuesta a la pregunta de Leti. Su sonrisa no era su sonrisa animada habitual. Era una sonrisa muy humana, una sonrisa que había superado la pena y el dolor.

— ¿Por qué me salvó, Su Alteza? Estoy seguro de que matarme era más fácil.

Cuando Astrid se asimiló por completo con la Energía Fantasma, pudo ver fragmentos de sus muy viejas memorias y en el proceso aprendió sobre la verdadera identidad de Leti entrelazando los recuerdos y la conversación entre esta y la Energía Fantasma.

—Duke te tenía cariño. Estaba segura de que se entristecería si hubieras muerto. Sé agradecido por tener tan buen superior.

— ¡Muchas gracias! —Astrid inclinó la cabeza una vez más en agradecimiento.

—Sobre la Ceremonia de investidura, no tengo ningún plan de atarte a esta. Así que ve y elige libremente a tu amo.

— ¡Eso haré!

Astrid se convirtió en un caballero del Rey Caballero porque recibió una de las Espadas Prometidas, la Espada de la Luz. Pero Leti le dijo que no debería preocuparse en absoluto porque era algo que tuvo que hacerse debido a la situación.

—…uhmmm… ¿Su Alteza?

— ¿Qué?

—Yo… ya he decidido quién quiero que sea mi amo, pero quiero ser como el superior Duke. Quien eligió a su señor y fue elegido por este. Pero en este momento, no creo que el amo que quiero tener quiera tenerme a mí.

Leti suspiró ante la seriedad de Astrid porque estaba segura de que cualquiera querría tenerlo como su caballero debido a su talento.

—Entonces tienes que trabajar duro. Yo tuve que trabajar duro para conseguir a Duke. Tendría que revisar mi diario para saber la cantidad exacta de veces que me rechazó porque ya he perdido la cuenta.

— ¡Lo haré! —Respondió Astrid y salió nuevamente por la ventana. Esta vez, recordó hacer escuchar sus pasos, por lo que Leti pensó en recordarle una vez más que era en estos momentos cuando debería ser silencioso. Pero al final se sintió cansada, sabiendo que reprenderlo no serviría de nada.

 

♦ ♦ ♦

 

—Oye, escuché pasos… ¿él vino?

—Sí, hace un momento. No tienes que preocuparte. Todo se terminó.

Duke entró a la habitación de Leti después de oír pasos desde afuera. Examinó la habitación y encontró el cerrojo de la ventana abierta. Pensó que era poco probable que la enferma Leti se levantara solo para abrir la ventana por lo que llegó a esa conclusión.

— ¿Tienes planeado darme los detalles?

—Yo no diría que lo planeo. Déjame pensarlo. —Leti suspiró, pensando en cómo explicaría la realidad que parecía sacada de una novela de fantasía. Que ella era la reencarnación del Rey Caballero Christian y que Astrid fue poseído por un antiguo enemigo del Rey Caballero que tomó la forma de un abrecartas y que para salvar a Astrid ella tuvo que otorgarle la Espada de la Luz, una de las Espadas Prometidas.

—Perdón por lo que pasó. Al final, tuviste que arreglar todo por tu cuenta. Y pensar que yo soy en quien confiaba Astrid.

—No lo sientas. Este problema fue algo personal en primer lugar. No necesitas sentirse responsable al respecto. Tengo que terminar los asuntos personales por mi propia cuenta. Eso es todo, el fin. Di algo más al respecto y mi fiebre aumentará.

Yo, a diferencia de ti, no puedo salvar a alguien simplemente porque me agrade. Creo que debería estar agradecida contigo, Duke, por darme una excusa.

Duke parecía querer decir algo más, pero respetaba los deseos de Leti.

—Duke, ¿cómo están tus heridas?

—Bien. No fui herido en ninguna área fatal. Estoy bien… ¿Qué tal Astrid?

Duke tuvo que ser el que resolviera las cosas sobre el incidente en lugar de Leti, quien tuvo que descansar debido al resfrío, por lo que aún no había tenido la oportunidad de hablar con Astrid sobre el incidente.

—…Probablemente esté bien. Él será un buen caballero. Escuché que ya ha puesto su mira en alguien para que sea su amo. Espero que esa persona sea un buen señor para él.

—Ya veo… Me pregunto desde cuándo ¿Sabes quién?

—No pregunté mucho. Solo sé que él también quiere que su amo lo elija.

Los mejores candidatos posibles para ser el amo que Astrid quería, eran Friedhelm o Guido, pero si lo pensaba detenidamente, no había necesidad de que revisara al Séptimo Cielo o a las Valquirias si quería unirse a ellos.

Entonces podría ser… es posible… pero… No, no, no, no. Podría simplemente haberse enamorado de alguna dama noble… ¿qué es este sentimiento…?

Duke siguió negando una posibilidad en la que había pensado, pensando en otras posibilidades, pero cuanto más lo hacía, más sentía algo que no podía nombrar. La sensación no era enojo, conmoción, tampoco era una emoción desagradable. Pero no era una buena sensación y Duke agregó otra arruga a su frente, tratando de descubrir cuál era ese sentimiento.

 

♦ ♦ ♦

 

Esta noche, en la Habitación del Rey Caballero, estaba el Rey de una Sola Mano Oswald y el Rey administrador Karlheinz. Leti le preguntó a Karlheinz de inmediato sobre su hallazgo más reciente.

—Rey Karlheinz, ¿ha encontrado el retrato perteneciente a un rey adoptado de un reino cruzando los mares del sur?

—Yo, al menos el yo actual, todavía no. ¿Es algo interesante?

—Sí. Qué desafortunado es que no pueda hablar con usted sobre eso.

Ellos, las reencarnaciones del Rey Caballero, nunca se encontrarían en la realidad, pero aquí, en la Habitación del Rey Caballero, podían cruzar el tiempo y compartir sus recuerdos.

Al darse cuenta de que Karlheinz no incluiría el libro absurdo y el retrato en el Inventario Real sin una razón particular, Leti decidió cambiar el tema.

—Hace poco purifique una Energía fantasma que quedaba en mi época. Son muy agotadoras.

—Ese fue un trabajo difícil el que completó, Reina Leticia. —la elogió Karlheinz, aunque en realidad, era él quien enfrentaba más dificultades que Leti. Ella, a su vez, le dijo que hiciera todo lo posible y que todo saldría bien. Luego le preguntó al otro rey, quién vino de una época después de la de ella.

—Rey Oswald, ¿las Energías Fantasmas aún existen en su época?

—Todavía no me he topado con ninguna… pero si apareciera una Energía fantasma en este momento, cuando la guerra se ha tornado a peor, el reino podría colapsar…

Las palabras de Oswald estaban llenas de una veracidad de la que ni Leti ni Karlheinz podían hacer burla. Oswald estaba tan sombrío como de costumbre. Y pensar que podría ser un hombre de acción todo el tiempo y no solo cuando fuera necesario.

— ¿El Inventario de Arte del rey Karlheinz todavía está intacto?

—Sí. Está a salvo en el castillo por ahora, pero podría ser solo cuestión de tiempo…

—Si te encuentras corto de fondos, venderlos es una forma de mantenerse financieramente. Ese es uno de sus propósitos originales después de todo.

Karlheinz no coleccionó esas obras maestras únicamente porque era un amante de las artes, sino que pensó que el inventario podría servir como una colección de artículos que podrían venderse en el futuro. Bueno, ¿qué se podía esperar del “Rey Administrador” que con sus habilidades superiores en política y planificación, reconstruyó el presupuesto casi inexistente del reino?

—Solo espero que aún haya ciudadanos que me otorguen un título como el del Rey Administrador y la Reina Rompecorazones.

— ¿Eh?

—Oh.

Leti frunció el ceño ante tan inesperadas palabras. ¿Qué había dicho el Rey de Una Sola Mano Oswald? Con Rey Administrador, por supuesto, se refería a Karlheinz, por lo que la Reina Rompecorazones era…

— ¡Ah! No, no quise… Aaah. Y la reina Leticia había dicho que no había necesidad de que ella supiera el futuro. Pero por favor, no dejes que te moleste. Tienes un título apropiado. ¡Uno genial!

—… ¿Qué quieres decir?                                                  

—Ah, al igual que el Rey del Corazón Roto, Ludgar, usted tiene un apodo diferente al suyo… y ese es el de “Reina Rompecorazones”

Los ojos de Leti se abrieron de par en par, su cuerpo temblaba de ira cuando escuchó la explicación de Oswald.

 

♦ ♦ ♦

 

— ¡Ey! ¡Princesa! ¡¿Estás bien?! —Duke se precipitó a la habitación de Leti cuando la escuchó gritar. Pero lo que vio fue a Leti de pie justo en frente de su cama y su cuerpo temblando.

—Dime, ¿soy del tipo sensual? —Leti volvió la cabeza y le preguntó a Duke, con los ojos vidriosos.

— ¿No? …Quiero decir, eres más del tipo estoico.

Ella no odiaba a los hombres, pero tampoco estaba interesada en ellos. Así era como Duke comprendía a su ama.

—Sí. Exactamente… ¿cómo puede suceder eso?

Leti se dio la vuelta y miró su cama, pensando cómo diablos podría obtener un título así a pesar de cómo era.

¿La reina rompecorazones? De todos los títulos que pude conseguir, ¿por qué rompecorazones? ¿A cuántos hombres seduje que incluso mis ciudadanos tenían conocimiento de ello?

Un nombre como este la convertiría en un hazmerreír, al igual que el Rey del Corazón Roto, Ludgar, a pesar de todos los logros que habían hecho.

— ¡¡Futura Reina Leticia!! ¡¡Ven aquí y explícate!!

Duke salió silenciosamente de la habitación de su ama porque estaba seguro de que recibiría la mayor parte de la ira de Leti.

 


[Sakuya: Con esto damos fin al tomo uno, espero lo hayan disfrutado :3]

 

♥ ❤ ♥

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2 comentarios en “Princesa Restante – Tomo I – Epílogo

  1. Blood A dijo:

    Jajajajaja porque no me sorprende que le dieran ese título, disfrute mucho de este tomo, estaré esperando el siguiente
    Gracias 😊😊😊

    Me gusta

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