Tensei Oujo – Capítulo 40: La deliberación de la princesa reencarnada

Traducido por Yousei

Editado por Sakuya


—Me disculpo por la espera.

Me quedé mirando la taza de té frente a mí por un largo tiempo, congelada.

Lentamente libere el aliento que tenía contenido y me las arregle para que un par de palabras salieran.

—Gracias.

La taza de porcelana blanca adornada con un borde dorado, estaba llena en un setenta porciento de su capacidad con un líquido ámbar. El color era normal. Por lo que podía notar a simple vista, no había ningún peligro oculto.

Inspiré profundamente y alcancé la taza. Mi mano temblaba un poco, y en el momento en el que tomé la taza, esta tintineó audiblemente.

La acerqué a mi nariz y la olí para estar segura.

Nunca me había dado el lujo de disfrutar elegantemente la fragancia desde el inicio. Este era un método para ganar información con mis sentidos. Estaba haciendo esto con el fin de encontrar algun peligro y también contaba como un ritual con el fin de prepararme para lo peor.

—………

Lo respire y jadeé.

Con los ojos completamente abiertos, me quedé mirando el té negro (en nombre solamente)

¡¡Olía… olía como té negro!!

Nada me había preparado para ese mundano cambio de los acontecimientos.

En mi nariz no se sentía un aroma ofensivo, es más, se sentía un aroma vibrante y frutal. A juzgar por las notas de moscatel, él probablemente había utilizado hojas de un segundo brote* con alta calidad.

[*Clasificación para el té Darjeeling (tipo de té negro que se produce solamente en la región de Darjeeling LOL en la India) el segundo brote es el que se cosecha en Junio y tiene un sabor moscatel que lo caracteriza.]

Quizá el usó los mismos ingredientes que la última vez, pero en esa ocasión no tenía olor a moscatel, más allá de eso, no tenía olor alguno. No podía afirmar si las hojas usadas eran de Darjeeling o no.

De hecho, si reconocía esa sustancia letal inolora, pero con un sabor que podría matarte como un té de segundo brote, creo que podría considerarse una blasfemia contra todos los té negros.

—Dime,  ¿Klaus?

El se paró a una pequeña distancia.

— ¿Qué es esto? Tu hiciste esto, ¿correcto? —le pregunté, dudosa.

¿Era posible que el reconociera sus horribles habilidades para los quehaceres del hogar y le pidiera ayuda a las sirvientas?

Pero el asintió afirmativamente, con una expresión brillante nublada con preocupación.

—Si. ¿Hay algún problema?

Pensé que era astuto de su parte mostrar humildad en momentos como este.

Lo que más me aterraba era que efectivamente no hubiese problema alguno, pero en palabras simples, era difícil decirlo por alguna razón.

—No. Desprende un aroma maravilloso.

En realidad lo hacía, lo que lograba el efecto opuesto de hacerlo terrorífico.

Tan pronto como le di un cumplido, su mirada se levantó animadamente. Klaus sonrió con todo el rostro, una atractiva línea de rojo ocaso cruzo sus mejillas mientras el se avergonzaba.

—Debo confesar, que he estado practicando con el fin de poder servirle una taza de su té favorito.

— ¿E-En serio?

Me preguntaba cuales eran sus objetivos. E inadvertidamente desvié la mirada.

¡Detente, no hagas eso! se supone que deberías estar conmovida.

Me detuve a mi misma de retroceder completamente horrorizada mientras pensaba las razones de porque mi caballero querría aprender a servir el té. Era probablemente un momento donde debería estar conmovida por su dedicación la cual lo llevaba tan lejos por mi bien, pero, imaginar a la jefa de las sirvientas quien probablemente lo tomó bajo su tutela no traía lágrimas a mis ojos. Que fría.

—……………

¿O mejor dicho? Si eso había ocurrido, entonces esta taza de té…

¿Podía ser que milagrosamente fuera normal?

La esperanza floreció en mi pecho mientras miraba fijamente el líquido que se balanceaba gentilmente en la superficie.

Debería ser capaz de hacer esto.

Tragué saliva y me preparé a mi misma, contuve el aliento por un par de segundos antes de tomar un trago de la bebida color ambar.

— ………!!!!

Mis ojos se abrieron enormemente como en los comics.

Un sabor extremadamente amargo y astringente se esparció por mi boca, seguido por una acidez punzante al paladar. Un momento después, una espesa dulzura venía y limpiaba todo lo demás.

Mi conciencia se deslizó en las profundidades de un paraíso de sabores que se precipitó con una fuerza lo suficientemente como para matar mi paladar.

¡¡¡¡¡NO HA CAMBIADO UNA MIER**!!!!!!

¿Quien fue? ¿Quién fue el tonto que dijo que podría sobrevivir a esto? ¡Fui yo!

El color y el aroma eran los correctos, pero el sabor era excepcionalmente devastador. Una trampa inesperada creó una falsa sensación de seguridad que te engaña y baja tu guardia cuando te da una estocada por la espalda. Esta cosa merecía ser tratada a la par de los venenos inoloros y aquellos sin sabor.

Enderecé los dedos que temblaban tanto que podrían soltar la taza de té, y enderecé el ángulo de esta.

—……!!

Mis instintos de supervivencia me decían que lo escupiera, pero resistí y tragué todo con los ojos llorosos.

Si bajaba la taza no tenía la confianza de volver a levantarla.

Jadeando por aire, dejé la taza vacía sobre su plato.

—Graci…as…por el…té.

Beber una taza de té de una sentada va en contra de la etiqueta de una princesa, pero no podía importarme menos. De hecho me sentía bastante realizada.

Mi estomago estaba protestando por el peso muerto, pero se iría eventualmente. Estaba obligado a… tal vez, seguramente. No se supone que el estómago tenga problemas para digerir el té.

Completamente exhausta, lo miré sobre el hombro, con toda la vida drenada de mi rostro.

—Hay solo una cosa que me gustaría saber, Klaus. ¿Pusiste algo en mi té?

El negó y me miró un poco perplejo.

—No. Nada en particular.

—Ya veo.

Suspiré. ¿Entonces realmente era un milagro creado por su devastadora falta de sentido común?

—Um —el dijo, mirando como si pensara en algo.

Dude en preguntar.

—¿Qué?

¿Qué fue? ¿Si puso algo venenoso después de todo?

—Puse mi lealtad y respeto por su alteza en el té. —dijo Klaus en un susurro con una sonrisa cursi en su rostro.

Una vena apareció en mi frente. ¿Quien podría culparme por perder mi temperamento espectacularmente?

—Muy bien. —dije con una frialdad sin precedentes en mi voz.

Al parecer la identidad de la sustancia letal ha sido revelada. ¿Quizá la verdad de todo esto es que él en realidad me odia?

Yo no le había dado nada de cariño en lo absoluto, pero por alguna razón Klaus me miraba felizmente.

Vacilé frente ante su cálida expresión, que difería de la mirada satisfecha que tenía antes.

— ¿Por qué estás sonriendo?

—Al parecer ha regresado a su estado normal, Princesa Rosemarie. Estuvieron fruncidas todo el tiempo. —dijo Klaus apuntando a mis cejas.

Me quedé mirándolo con los ojos redondos.

Ciertamente, antes de que entrara a la habitación de mi padre estaba embriagada por la tensión, y después a mi salida estaba preocupada con pensamientos sobre el Señor Oscuro.

La forma en la que miraba mis pies frunciendo el entrecejo, ¿Esta era la forma en la que Klaus demostraba que se preocupaba por mí?

—Te preocupé.

—No. No pude evitarlo.

Si el viera mi amargo remordimiento, me diría que no le prestara atención.

Francamente, era extremadamente difícil para mí aceptar mirarlo sin ningún tipo de calidez y ser brusca con él era mi norma, pero ignoremoslo por el momento.

Mi reacción fue exactamente lo que había estado esperando, dado nuestro trato habitual, por lo que no le molestó en absoluto.

—No pude evitarlo, ¿eh? —Murmuré, repitiendo sus palabras para mí.

Él me vio de forma extraña — ¿Princesa Rosemarie?

—Klaus. ¿Te puedo decir algo?

—Definitivamente.

—Esto es solo un ejemplo, pero supongamos que alguien resultó gravemente herido. Y por diversas razones, decide no mostrar sus heridas a nadie y ocultarlas. ¿Crees que sería un error divulgar a la fuerza su secreto?

Estaba casi establecido que Michael, quien fue el recipiente del Señor Oscuro dentro del juego, poseía poderes.Y a juzgar por los poderes del Señor Oscuro, era muy poderoso.

Sin embargo, Michael había estado tratando de alejarse de ellos todo este tiempo y exitosamente debo añadir.

¿Sería correcto que lo divulgara?

— ¿Me pregunto? Si la herida no se atiende, esta probablemente se pudrirá y se infectara, así que no puedo aconsejarle que la oculte.

—Sí, pero si pudiera tratarla por sí mismo, podría vivir normalmente, incluso si queda alguna cicatriz.

Le pregunté a Theo anteriormente, y el dijo que no se quitaría el limitador aunque el control de su magia hubiera mejorado porque esta era fácilmente influenciada por la ira.

El había estudiado tan duro, pero incluso él no era perfecto. ¿Donde había algo que me asegurara que Michael no se saldría de control?

Por otro lado, si Michael había sobrevivido estos diez años sin que nadie se diera cuenta, entonces tal vez ya controlaba su magia.

—Borrar toda la evidencia de la herida sería imposible, pero con el tratamiento adecuado y tomando las medicinas, no debería empeorar. Pero si expones a esa persona, el dolor que le causes a su corazón no será menor. Incluso si crees estar en lo correcto, si lo ves desde su punto de vista, puede que esa persona sienta que fue obligada.

Michael tendría mucho que aprender si se volvía un aprendiz, e incluso algún día podría ayudarlo personalmente.

Como estaba relacionada con poderes similares como los de Lutz y Theo, creo que el limitador incluso aliviaría su alma.

Aún así, los magos se enfrentan a muchas dificultades en este mundo.

Estan expuestos a miradas inquisitivas, y a muchas instancias donde las emociones negativas como el odio o el miedo son dirigidas a ellos. Es probable que cualquiera que haya estado a su lado pase por un cambio drástico de actitud.

Sus movimientos son limitados y son cazados por la escoria.

¿Debería dejarlo ser o debería exponerlo?

¿Cual es la decisión correcta a tomar como una princesa? Además, ¿Qué es lo que yo  quiero hacer?

—Lo siento, dije algo extraño.

De una forma u otra, necesitaba tomar la decisión por mi misma. Aunque la carga fuera abrumadora no había razón para que arrastrara a Klaus en esto.

—No importa. —dije riéndome de mi misma.

—No tengo una percepción tan buena como usted.

— ¿Huh?

—Por lo tanto, no se que es correcto o incorrecto. Sin embargo, por la encantadora apariencia de mi ama, uno no podría imaginar lo activa que es.

No podía decir si él me estaba alabando o si estaba diciendo algo malo de mí.

Mi rostro presentaba una mirada dudosa, y por un momento me mantuve en silencio. Luego, tras una respiración, mi expresión se relajó.

—Ciertamente, no es mi estilo merodear por ahí.

—Incluso si hacerlo le trae arrepentimientos…¿no se arrepentirá más si no hace nada?

Era una enorme presión la que sentía sobre mí.

Si no lo haces y te arrepientes, entonces es mejor hacerlo. ¿No era un consejo un tanto despreocupado?

Ah, pero quizá así podría deshacerme de la tensión que sentía sobre mis hombros.

—Gracias. —dije tranquilamente.

Mi molesto y fácil-de-tratar guardia sonrió como un hermano mayor.

  ♥ ❤ ♥

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3 comentarios en “Tensei Oujo – Capítulo 40: La deliberación de la princesa reencarnada

  1. Sol Diaz dijo:

    No pienses pervertidamente… no pienses pervertidamente…. I can’t ToT aamaaigaaa que cosa cochina haz puesto en el té Klaus???! Ah, ella solo tiene 11 años… mente tranquila
    Igual me gusto en pensamiento de el, y se identifico como “un hermano mayo” Fiuu
    Gracias por la traduccion ♡♡♡ los adoro♡♡♡

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