Dokidoki Renai – Capítulo 14: El Consejo Estudiantil, la solicitud y el conejo asustado (3)

—El adorable bunny-chan

—Geh

La escuela ha terminado y mientras recogía mis pertenencias, el pervertido Presidente del Consejo Estudiantil Narahashi me llamó desde fuera de la clase.

Alrededor de tres botones de su camisa estaban desabrochados y su corbata estaba enrollada en un lamentable estado. La chaqueta que llevaba era inesperadamente de color negro, lo que me hacía pensar que se comportaba mejor que ayer. Es decir hasta que noté que la chaqueta tenía orejas de conejo.

Lo olvidaría si fuera una chica linda quien me llamó, pero ser llamado por este tío, especialmente este pervertido Presidente, me daban ganas de golpear a alguien.

Que está desprendiendo esta sensación de “Ah, estoy en casa”, me disculpo en su lugar.

—Qué pasa con este chico

Aquél cuyo estado de ánimo se estropeó por Narahashi fue el Príncipe. Puso una cara más seria de lo habitual. Yo no podía ni siquiera sonreír ante su voz de fría de cero absoluto*.

— ¿Dónde estás bunny-chan? ¿bunny-chan?

Afortunadamente todavía no me ha encontrado. Bien, usaré esta oportunidad y sigilosamente saldré del aula. Me voy a casa.

Soutarou que era más alto que yo, ya se fue al club de baloncesto y Kaname se fue a ayudar al club de lacrosse. Ese chico, incluso sabe cómo jugar a un deporte tan poco común como el lacrosse, es omnipotente.

Cargando mi bolsa esmaltada, me agaché y a hurtadillas salí del aula. El Príncipe me miró con una cara que decía “qué demonios estás haciendo”. Pero probablemente se dio cuenta de algo. Ya que mantuvo su silencio.

—Ah, Mitsuki-chan

— ¿Mitsuki?

—Ehehe, te encontré

Sin pensar me levanté después de oír las palabras de Narahashi, vi que Mitsuki no estaba por ninguna parte.

Pensando es eso, Mitsuki ya se había ido por las actividades del club.

Estaba decepcionado. Estaba completamente decepcionado. Ya que era crucial, me lo repetí dos veces.

Narahashi se acercó paso a paso. No podía ocultar mis mejillas que temblaban de miedo.

— ¿Makoto? ¿Estás familiarizado con este pervertido?

—Más que familiarizado ….

—Más que familiarizados, ¿estamos más comprometidos? Ehehe.

Narahashi inmediatamente intentó abrazarme pero gracias al Príncipe que estaba frente a mí, de alguna forma lo evadí.

Como un padre gato tratando de proteger a su cría, el pelaje del Príncipe se erizó como si tratara de intimidar a Narahashi. Podía parecer como un fiero león o un leopardo a ojos de los demás, pero todo lo que yo puedo ver es un lindo gatito.

—No te acerques Makoto

—Ah, es el Príncipe. Ya veo porqué te llaman así. Eres completamente un ikemen*. Pero lo siento, como esperaba, bunny-chan y Mitsuki-chan son más de mi tipo.

[*ikemen: hombre joven guapo]

Narahashi amablemente tocó la mejilla del Príncipe. Sin siquiera temblar, el Príncipe lo miró con cara seria.

—A nadie le importa un bledo tu gusto. Makoto está asustado así que vete de aquí.

—Bunny-chan sólo está nervioso por verme, ¿verdad?

—Makoto, quédate detrás de mí.

Debido a sus palabras, inmediatamente me escondí detrás del Príncipe pero dado que era más bajo que yo, no me tapaba mucho. A pesar de ello, el Príncipe se sentía inconfundiblemente fiable.

Con la intención de esconderme, el Príncipe levantó su mano derecha de forma protectora mientras miraba fijamente a Narahashi.

Narahashi inclinó su cabeza a la derecha mientras sonreía. Observaba la intimidación del Príncipe como pensando que era un niño haciendo una travesura.

Mirando alrededor de la clase, noté que los compañeros que aún estaban aquí nos estaban mirando.

Bueno, más que a nosotros, miraban al Príncipe y a Narahashi. En lugar de a un futsumen* como yo, miraban a los extremadamente ikemen Príncipe y Narahashi.

[*futsumen: sería algo así como un chico del montón jeje]

—Bunny-chan, ¿vienes?

—No te nos acerques. Vete. Makoto quedará contaminado.

—Quiero contaminarlo. Ehehe.

¡Asqueroso! ¡Realmente asqueroso!

Mi humor empeoró y me aferré a la ropa del Príncipe.

Ahora, el Príncipe vestía un chaleco azul oscuro encima de su camisa de vestir. Lo siento si tu chaleco se estira ya que lo estoy sujetando con mucha fuerza.

—Makoto, todo irá bien. Estoy contigo.

—¡Kiritani! ¡El actual Kiritani es muy de fiar!

El Príncipe se giró para mirarme. Su cara era, como se podía esperar, inexpresiva, pero parecía muy confiable.

Como se espera de alguien llamado Príncipe. No era sólo su cara que se veía como un Príncipe. Lo siento por no haber confiado antes.

—Neee, bunny-chan, me pondré celoso si flirteas tanto con el Príncipe, ¿Lo sabes?

—No estamos flirteando y me siento horrible desde el fondo de mi corazón así que por favor márchate amablemente ahora, Presidente.

—Waha, eres más cruel de lo normal. Ma, eres el más lindo de esa forma, ne.

Me sentí un poco conmovido por Narahashi cuyo corazón era tan robusto que ni siquiera mis duras palabras lo perforaban.

La mayoría entendió que el problema sólo se acrecentaría si se involucraban, así que abandonaron la clase. Sin embargo, una minoría de chicas que querían ver a Narahashi y el Príncipe en esta tensa atmósfera se quedaron.

Ocasionalmente algunos, “¡Narahashi-kaichou* es tan cool!” llegaban a mis oídos pero esa gente tenían ojos pero no podían ver. Después de todo, ya dicen que el amor es ciego.

[*kaichou: es algo así como jefe aquí se refiere a que es el Presidente del Consejo Estudiantil]

—Awawa, incluso si me miras tan amenazadoramente, no es como si me lo fuera a comer inmediatamente. Pero a este ritmo no podemos ni siquiera conversar, huh.

—No hay problema. No tengo intención de hablar contigo.

—Mou, qué frío.

Mientras iba “oh Dios mío”, Narahashi se encogió de hombros. Mi estado de ánimo, sorprendido por Narahashi, fue a peor.

—Ya has acabado de hablar, ¿no?. Entonces vámonos a casa, Makoto.

El Príncipe me agarró el brazo y me empujó fuera de la clase.

En cuanto salimos al corredor, Narahashi lánguidamente alargó su brazo y agarró mi brazo izquierdo mientras sonreía frívolamente.

—Espera un momento. Ne, bunny-chan. Si me escuchas hasta el final, te puedo prometer que no me acercará nunca más a ti o a Mitsuki-chan.

—… ¿De verdad?

—Vamos a jugar al escondite. Yo seré el oni* mientras bunny-chan se esconde. Pierdes si te atrapo. Si consigues escapar, entonces ganas. El perdedor tiene que escuchar al ganador. ¿Qué tal? ¿Simple, no?

[*oni: literalmente es demonio pero se refiere al que cuenta y luego busca a los demás]

Es simple pero no comprendo el significado.

—Makoto, no tienes que escuchar las palabras de este chico

—Me había olvidado, si no jugamos al escondite. A cambio, me llevaré bien con Mitsuki-chan.

—¡Tu…!

Tomar a Mitsuki como rehén, como pensaba Narahashi es de lo peor.

Había pensado en él como un asqueroso pervertido, pero desde este momento he empezado a odiarlo desde el fondo de mi corazón.

Le miré con toda mi fuerza.

No puedo dejar que la linda Mitsuki se acerque al asqueroso Narahashi. Incluso si tengo que ser un escudo, la protegeré. Después de todo, el Príncipe era el único príncipe para Mitsuki.

—Lo entiendo. Esta bien siempre que lo hagamos, ¿no?

—Ehehe, eres tan comprensivo. El tiempo límite son precisamente 60 minutos. El alcance es dentro del edificio de la escuela. ¿Está bien?

—Seguro

Yo absolutamente, absolutamente no voy a perder.

Ya que la promesa que Narahashi hará, bajo ningún contexto, nunca se acercará a Mitsuki ni a mí de nuevo.

—Ja, esperaré aquí por tres minutos así que ve y escóndete, ok.

Agitando su mano, Narahashi entró en la clase 2-A.

Después de comprobar eso, me giré para encarar al Príncipe.

− Puedes irte y volver primero a casa, Kiritani

− Está bien. Esperaré.

− Estaré bien. Definitivamente no perderé. Gracias por lo de hoy, ne.

Parecía que el Príncipe tenía algo más que añadir pero lo ignoré y corrí a toda velocidad por el corredor.

Pensé mientras corría. ¿Dónde debería esconderme? No me había pasado por la mente que jugaría al escondite a mi edad.

Considerando los años que él había estado en esta escuela, estaba mucho más familiarizado con el edificio y jugaba con ventaja. Sin embargo, estoy a salvo mientras lo eluda por sesenta minutos. Encontraré un sitio para esconderme donde pueda ocultarme discretamente, y esperar que el tiempo pase.

No importa qué, el futuro de Mitsuki y mío están en juego, definitivamente no puedo permitir que me encuentre.


*Hace referencia al valor de 0º Kelvin que es equivalente a -273ºC

♥ ❤ ♥

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